A la sombra de la estatua de un anciano mandarín
un rosal de blancas flores
ha crecido en mi jardín
luminoso como un libro de poemas de colores.
Aunque sé que no es posible me parece que se mueve
con la gracia de un felino,
como un gato que ha nacido de la esencia de la nieve,
elegante, astuto, albino.
Si lo miro, se congela:
nuevamente se transforma en un mágico rosal.
Un hermoso centinela
me protege de las sombras como un ángel celestial.
Poco a poco se derrite mi muralla de recelos
¿he quedado seducido por mis flores misteriosas?
He dejado atrás mi traje de gigante de los hielos
y de nuevo soy de luz, al igual que aquellas rosas.
viernes, 14 de junio de 2013
martes, 11 de junio de 2013
COBARDIA
Miedo a la luna, el sol, la noche, el día.
Miedo al dolor, a las heridas graves.
Miedo a pensar, a imaginar los suaves
labios-puñales en mi piel vacía.
Miedo al fracaso, a ser quien no debía.
Miedo a perder por no quemar las naves.
Miedo a cansarte, a sospechar que sabes
que nada aporta mi figura fría.
Soy torpe, lento, débil, frágil, nulo;
a todas partes miro con recelo
y no confío en nadie del camino.
Si soy amable, sólo disimulo.
Mi rostro es una máscara de hielo
que oculta a un ser patético y mezquino.
Miedo al dolor, a las heridas graves.
Miedo a pensar, a imaginar los suaves
labios-puñales en mi piel vacía.
Miedo al fracaso, a ser quien no debía.
Miedo a perder por no quemar las naves.
Miedo a cansarte, a sospechar que sabes
que nada aporta mi figura fría.
Soy torpe, lento, débil, frágil, nulo;
a todas partes miro con recelo
y no confío en nadie del camino.
Si soy amable, sólo disimulo.
Mi rostro es una máscara de hielo
que oculta a un ser patético y mezquino.
lunes, 13 de mayo de 2013
AL ALBA
Me encontraste entre las nubes.
Yo, como siempre, volaba
dibujando con mi sangre
universos de palabras;
buscando, siempre buscando,
mundos de música y magia.
Varias veces te acercaste,
otras tantas me alejaba.
Saltaba de verso en verso,
tú sonreías callada.
Más allá de los disfraces,
de los fosos y murallas,
más allá de las historias
de dragones y de hadas,
viste el rostro de un muchacho
empapado por las lágrimas.
Me mandaste cada noche
abrazos desde tu playa
y un día, sin darme cuenta,
penetraste mi coraza.
Tu luz era tan brillante
que me llegaba hasta el alma
calcinando con su fuego
miedos, dolores y rabia.
Desde entonces hay dos ángeles
que surcan juntos el alba
yo vuelo con alas negras,
y tú, con tus blancas alas.
Yo, como siempre, volaba
dibujando con mi sangre
universos de palabras;
buscando, siempre buscando,
mundos de música y magia.
Varias veces te acercaste,
otras tantas me alejaba.
Saltaba de verso en verso,
tú sonreías callada.
Más allá de los disfraces,
de los fosos y murallas,
más allá de las historias
de dragones y de hadas,
viste el rostro de un muchacho
empapado por las lágrimas.
Me mandaste cada noche
abrazos desde tu playa
y un día, sin darme cuenta,
penetraste mi coraza.
Tu luz era tan brillante
que me llegaba hasta el alma
calcinando con su fuego
miedos, dolores y rabia.
Desde entonces hay dos ángeles
que surcan juntos el alba
yo vuelo con alas negras,
y tú, con tus blancas alas.
miércoles, 17 de abril de 2013
AQUEL QUE CULTIVABA
Yo soy aquel que cultivaba estrellas
en un jardín de muros marfileños.
Eran ardientes, frágiles y bellas,
tan frágiles y bellas como sueños.
La fantasía pura me fascina.
La encuentro agazapada en cualquier parte
desde los templos de la antigua China
a la futura capital de Marte.
Bebí de los licores de Darío,
viví los versos trágicos de Nervo.
Su modernismo dijo “ya eres mío”
y tuve que admitir que soy su siervo.
Aquellos que no tienen cicatrices
ignoran que la vida nunca espera
y cometí el mayor de los deslices
que pudo perpetrar jamás cualquiera.
Se alzó mi espíritu y huyó del mundo,
buscó la magia, la ilusión perdida.
La musa me hizo libre y vagabundo
y a cambio sólo me pidió la vida.
Al cabo ¿qué es la vida? solo huellas
de heridas de dolor, amor y empeños;
si soy aquel que cultivaba estrellas
en un jardín de muros marfileños.
en un jardín de muros marfileños.
Eran ardientes, frágiles y bellas,
tan frágiles y bellas como sueños.
La fantasía pura me fascina.
La encuentro agazapada en cualquier parte
desde los templos de la antigua China
a la futura capital de Marte.
Bebí de los licores de Darío,
viví los versos trágicos de Nervo.
Su modernismo dijo “ya eres mío”
y tuve que admitir que soy su siervo.
Aquellos que no tienen cicatrices
ignoran que la vida nunca espera
y cometí el mayor de los deslices
que pudo perpetrar jamás cualquiera.
Se alzó mi espíritu y huyó del mundo,
buscó la magia, la ilusión perdida.
La musa me hizo libre y vagabundo
y a cambio sólo me pidió la vida.
Al cabo ¿qué es la vida? solo huellas
de heridas de dolor, amor y empeños;
si soy aquel que cultivaba estrellas
en un jardín de muros marfileños.
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