sábado, 16 de abril de 2016

EL MENTIROSO

Lleva en los hombros el dolor del mundo,
en la sonrisa oculta su amargura.
Cuando le hieren mana sangre oscura,
tan despiadada como el mar profundo.

Cambia su rostro, cuando llega el día,
y nadie puede descubrir su engaño.
Es un experto en ocultar el daño
tras un disfraz de calma y alegría.

Bromea, canta, ríe, se divierte.
Trabaja duro, firme, siempre activo.
Hasta parece que se encuentra vivo,
es su manera de esconder su muerte.

Cuando se marcha el sol, en esa hora
en donde cada sombra le atraviesa,
una fatiga, líquida y espesa,
se le desborda y, en silencio, llora.




miércoles, 13 de enero de 2016

SUEÑO DEL DRAGÓN

En sus sueños los dragones crean mundos
que atesoran en su propio corazón.
Son antiguos, luminosos y profundos,
son de magia, poesía y emoción.

Los he visto, poderosos, señoriales,
buceando entre relámpagos del cielo
como dioses de los tiempos ancestrales
que cabalgan por las nubes en su vuelo.

No preguntes dónde viven si lo ignoras.
Son espíritus de fuego y fantasía,
son las llamas de pasión, devoradoras,
y el misterio de la efímera alegría.

En mis sueños me reclaman los dragones,
y me dicen: “Toma nota, al despertar,
ríe mucho, vive fuerte, no abandones,
que la luz es el camino a nuestro hogar”.



domingo, 8 de noviembre de 2015

A LA SOMBRA DEL SALA

Ante la muerte que todo lo iguala
y ante su mano fatal, infinita,
Buda se muestra tranquilo y medita
bajo la sombra del árbol de Sala.

Dicen que al árbol sagrado, el dolor
tiñe su savia de pura tristeza.
Blanca se ha vuelto su piel de corteza,
blancas las ramas y blanca la flor.

Tiempo, no pases, detente un segundo.
Muere Siddarta y no hay miedo en sus gestos.
Deja en la tierra sus lánguidos restos;
nada le impide marcharse del mundo.

Aunque parece llegado el final,
tanto que el mismo Himalaya le llora,
aunque a la carne le llegue su hora,
¡Buda no muere, se ha vuelto inmortal!



lunes, 12 de octubre de 2015

LA DEUDA

Mi deuda es tan profunda y tan sincera
con todo el ser humano, compañero,
que quiero descargarte tu dinero
y así poder saldarla como quiera.

No existe la ocasión ni la manera
que puedas esconder el monedero.
Recuerda, puedo hacerte prisionero
si guardas en tu arcón la billetera.

Qué grande es mi dolor, qué gran castigo,
por mucho que devore tu fortuna
mi deuda se acrecienta cada día.

Por suerte, nunca falta el buen amigo
que piensa que podré lograr la luna
si vota mi elección con alegría.