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domingo, 8 de noviembre de 2015

A LA SOMBRA DEL SALA

Ante la muerte que todo lo iguala
y ante su mano fatal, infinita,
Buda se muestra tranquilo y medita
bajo la sombra del árbol de Sala.

Dicen que al árbol sagrado, el dolor
tiñe su savia de pura tristeza.
Blanca se ha vuelto su piel de corteza,
blancas las ramas y blanca la flor.

Tiempo, no pases, detente un segundo.
Muere Siddarta y no hay miedo en sus gestos.
Deja en la tierra sus lánguidos restos;
nada le impide marcharse del mundo.

Aunque parece llegado el final,
tanto que el mismo Himalaya le llora,
aunque a la carne le llegue su hora,
¡Buda no muere, se ha vuelto inmortal!



viernes, 6 de diciembre de 2013

SHUB-NIGGURATH

Algo se agita en el fondo del bosque
más poderoso y siniestro que un dios.
Una blasfemia viviente sin rostro,
una maldad del espacio exterior.

Nadie, en la tribu, se atreve a acercarse,
salvo el anciano y demente chamán.
Todos los años desangran un niño
por la clemencia de Shub-Niggurath.

Oyen los gritos que piden ayuda,
no les importa, lo exige su ley.
Saben que sólo los ritos horrendos
logran calmar brevemente su sed.

Necios, no saben que están condenados,
porque lo eterno no puede morir.
Cuando los astros ocupen su sitio
nada podrá protegerles del fin.



miércoles, 14 de noviembre de 2012

¡ALZATE, OH GRAN CTHULHU!

Bebe la sangre que vierte mi herida, 
abro mis venas en rito ancestral.
Sólo deseo servir de comida,
negro señor de la noche infernal.

Alzo mi daga y te ofrezco mi vida,
Cthulhu, mi dueño, el Heraldo del Mal.
Canto con gozo y pasión desmedida.
Vuelve y completa este pacto fatal.

Mata a los hombres, destruye su aliento,
aunque al infierno me lleves por verte.
Nada se puede oponer a tu acción.

Sufran por siempre un eterno tormento.
¡Oh!, te lo imploro, Señor de la Muerte,
lleva a los pueblos total destrucción.








viernes, 24 de junio de 2011

A DÉDALO

Dédalo: sabio, artesano, erudito,
ciego, arrogante, engreído, cerril.
Sueñas que tienes un brillo exquisito,
como el zafiro vestido de añil.

Cantas sin voz, ni dulzura, ni grito;
nunca da luz ni calor tu candil.
Ícaro hereda tu mismo delito:
tú provocaste su muerte infantil.

Vives inmerso en tu hostil telaraña:
redes de símbolos fríos y abstractos,
vil laberinto carente de puertas.

Eres la Parca, tu pluma es guadaña:
trazas poemas insulsos, compactos,
versos vacíos, metáforas muertas.