sábado, 26 de septiembre de 2015

LA VIEJA LOCA

La vieja bailarina atada a la ventana
que por el día llora y por la noche grita,
antaño inquebrantable, hoy simple flor marchita
de manos temblorosas y cabellera cana.

Acaso la demencia ha vuelto más humana
a aquella seductora de pechos de Afrodita,
mirada venenosa de verde malaquita,
de corazón de mármol y piel de porcelana.

Los años han pasado, llevando en su torrente
recuerdos, ilusiones, orgullo y entereza.
El tiempo es un raudal que todo lo trastoca.

La herida más profunda le desgarró la mente.
Hoy chilla sin motivo y ríe de tristeza,
hundida en sus memorias, aquella vieja loca.




martes, 7 de julio de 2015

LA PUERTA

Cruzó la puerta, la maldita puerta,
con decisión, como si fuera bueno.
La oscuridad la reclamó en su seno,
como reclama toda vida muerta.

Mas no se fue sin advertirnos nada.
Nos lo avisó, ¿no entiendes su lenguaje?
Cada poema se volvió mensaje,
y, en cada verso, desnudó la espada.

Desde la fragua del dolor interno
pintó con sangre su canción final.
No la detuvo ni el temible umbral
que delimita el borde del infierno.

No te preguntes el porqué, despierta.
Entra en su mundo, siente cada herida.
Quizá consigas entender su vida
y a la maldita y seductora puerta.



sábado, 23 de mayo de 2015

DEL REVÉS

Al final de Lavapiés
hay una tienda pequeña
donde Manuela, su dueña,
vende “churros del revés”.
– ¿Y eso tan raro que és?
Le pregunta un caballero.
– Pues es un bollo casero
que tiene la misma masa
y cada primo que pasa
paga el doble de dinero.

– ¿Y qué tiene de especial?
Dígamelo usted señora
que la duda me devora
¿Sabe distinto? –No, igual,
pero es la costumbre actual.
¿Quiere probarlo señor?
– Póngame cien, por favor.
Si lo pide todo el mundo
no he de dudar ni un segundo
que no hay un gasto mejor.


viernes, 15 de mayo de 2015

EL CINCEL

Yo no tengo versos que ofrecer al cielo,
puros, inocentes, de sabor azul,
letras que no sangran, gestos de consuelo,
frases transparentes como seda y tul.

Yo no tengo, amigo, nada que ofrecerte,
sólo sufrimiento y sinceridad.
Llevo en las entrañas sólo fuego, muerte,
magia, fantasía, pena y libertad.

Todas mis mentiras son también verdades,
como dentelladas en tu propia piel.
Quiero que te duelan como tempestades,
como duele el golpe frío del cincel.

Sí, cincel, no escondo que no escribo a pluma.
No soy un rapsoda, soy un escultor
y mi roca es alma, labro sobre espuma
y, con cada esquirla, purgo mi dolor.