viernes, 5 de agosto de 2016

LA ELECCIÓN

Cuando regresen los monarcas shide
de su destierro de cuarenta siglos
hasta la ciencia se verá impotente
frente al destino.

La inteligencia y su ignorante lógica,
con la soberbia del saber científico,
se burlará cuando los locos clamen
el fin del ciclo.

Los terremotos hundirán naciones,
como destruye su juguete un niño.
Harán a Atlantis emerger triunfante
desde el abismo.

Entre los restos bailarán las hadas
que la tragedia es fuego, danza y vino.
Hasta las ninfas cantarán desnudas
oscuros himnos.

Los rascacielos quedarán en ruinas,
como testigos ciegos, desvalidos.
No quedará ningún lugar a salvo
del cataclismo.

Cuando regresen los monarcas shide
de su destierro de cuarenta siglos
no tendrás tiempo de elegir tu bando.
¿Ya has elegido?





sábado, 16 de abril de 2016

EL MENTIROSO

Lleva en los hombros el dolor del mundo,
en la sonrisa oculta su amargura.
Cuando le hieren mana sangre oscura,
tan despiadada como el mar profundo.

Cambia su rostro, cuando llega el día,
y nadie puede descubrir su engaño.
Es un experto en ocultar el daño
tras un disfraz de calma y alegría.

Bromea, canta, ríe, se divierte.
Trabaja duro, firme, siempre activo.
Hasta parece que se encuentra vivo,
es su manera de esconder su muerte.

Cuando se marcha el sol, en esa hora
en donde cada sombra le atraviesa,
una fatiga, líquida y espesa,
se le desborda y, en silencio, llora.




miércoles, 13 de enero de 2016

SUEÑO DEL DRAGÓN

En sus sueños los dragones crean mundos
que atesoran en su propio corazón.
Son antiguos, luminosos y profundos,
son de magia, poesía y emoción.

Los he visto, poderosos, señoriales,
buceando entre relámpagos del cielo
como dioses de los tiempos ancestrales
que cabalgan por las nubes en su vuelo.

No preguntes dónde viven si lo ignoras.
Son espíritus de fuego y fantasía,
son las llamas de pasión, devoradoras,
y el misterio de la efímera alegría.

En mis sueños me reclaman los dragones,
y me dicen: “Toma nota, al despertar,
ríe mucho, vive fuerte, no abandones,
que la luz es el camino a nuestro hogar”.



domingo, 8 de noviembre de 2015

A LA SOMBRA DEL SALA

Ante la muerte que todo lo iguala
y ante su mano fatal, infinita,
Buda se muestra tranquilo y medita
bajo la sombra del árbol de Sala.

Dicen que al árbol sagrado, el dolor
tiñe su savia de pura tristeza.
Blanca se ha vuelto su piel de corteza,
blancas las ramas y blanca la flor.

Tiempo, no pases, detente un segundo.
Muere Siddarta y no hay miedo en sus gestos.
Deja en la tierra sus lánguidos restos;
nada le impide marcharse del mundo.

Aunque parece llegado el final,
tanto que el mismo Himalaya le llora,
aunque a la carne le llegue su hora,
¡Buda no muere, se ha vuelto inmortal!