sábado, 6 de agosto de 2011

EL CANTO DE LA NADA

Una sombra es la dueña de mi mente,
y gobierna mi rostro seco y frío.
Ha manado de un cántaro vacío
y no queda más agua de la fuente.

Es un ángel de hielo, indiferente,
como un grito perdido en el hastío.
Ha robado mis penas, que lo mío
ha perdido el sentido en el presente.

Como el hilo que alzó a la marioneta,
me mantiene con vida artificial.
Es mi amiga más próxima y preciada.

Es la muerte vestida de chaqueta,
un lamento de lluvia en el cristal.
Es el canto que surge de la nada.




jueves, 28 de julio de 2011

SIN NORTE

A través del sudario de lágrimas
escuché que decías mi nombre,
como un rayo en mitad de la lluvia
que rompe la noche.

Ven a mí, amigo mío, dijiste.
No camines tan cerca del borde.
El abismo es un mal consejero,
su beso te absorbe.

Te busqué entre los pliegues del alma,
por mi circo ambulante de horrores.
Como el río que baja en torrente
huyendo del monte.

De repente perdí mi camino.
No te escucho ¿Te has ido? Responde.
Voy a ciegas buscando respuestas
y nadie me oye.

Me quedé más vacío que nunca,
en un mundo de rostros sin voces,
y camino desnudo, aterrado,
sin vida ni norte.



sábado, 23 de julio de 2011

LETEO

Soñé que desbordaba
el cauce del Leteo,
las aguas más tranquilas
de todos los infiernos,
y se cubría todo
con un licor espeso.
Las calles y las plazas,
los barrios de los pueblos,
las flores más pequeñas,
los árboles más viejos.
A todo el que tocaba,
Leteo daba un beso
profundo y venenoso
como un amante muerto.
Soñé que me abrazaba
entre sus brazos gélidos
y que me sumergía
bajo su aceite negro.
Pensé, qué hermoso brillo,
que apaga el firmamento.
Soñé que me olvidaba,
qué dulce y bello sueño.




domingo, 17 de julio de 2011

DESDE EL ESPEJO

Apunté a mi reflejo con la espada.
De qué ríes, idiota, me pregunto,
si tu risa es el eco de la nada.

Tan amable y cabal, y tan difunto.
Una sombra que ha muerto y no lo sabe;
un correo sin cuerpo y sin asunto.

Cuando escucho tu voz tranquila y grave,
me doy cuenta de todos tus engaños
aunque intentes ser fuerte, dulce o suave.

Has mordido tu lengua tantos años,
reprimido la rabia y la locura,
ocultado los cortes y los daños

y mostrado una calma tan segura
que se ha vuelto un disfraz de porcelana
pero hay grietas de miedo y de fractura.

Te ha vencido el temor por el mañana,
no confías tampoco en el presente
y el pasado es la noche fría y vana.

“¿De qué ríes, idiota?” De repente
tú también me preguntas eso mismo.
Aquí estamos llorando, frente a frente,
y unas lágrimas mojan el abismo.