¿Qué cubre todo de escarcha?
Tu marcha.
¿Es triste lo que me hiciste?
Es triste.
¿Qué llora en el alma al fin?
Violín.
Escucho en tu camarín
un tono amargo, afligido
que repite que te has ido.
Tu marcha es triste violín.
¿Qué logra que sufra tanto?
Su canto.
¿El dolor nunca se pierde?
Muerde.
¿Qué amarga más que la hiel?
Mi piel.
Como un perverso cincel
que golpea mi figura
oigo notas de ternura.
Su canto muerde mi piel.
lunes, 31 de enero de 2011
sábado, 25 de diciembre de 2010
TAURO
Como el árbol de las ramas colosales,
cuya copa se confunde en las alturas
tus raíces son profundas y seguras
y soportan los azotes mas brutales.
Entre todas las figuras zodiacales
te resistes a las modas-dictaduras
y disfrutas las pequeñas travesuras
rutinarias de los temas más banales.
Eres, toro, un nuevo sabio cotidiano,
realista, luchador y cabezota,
tan estable cual castillo sobre el río.
Como Venus enfrentada a su Vulcano
no te asusta combatir pues la derrota
no es palabra que detenga tu bravío.
cuya copa se confunde en las alturas
tus raíces son profundas y seguras
y soportan los azotes mas brutales.
Entre todas las figuras zodiacales
te resistes a las modas-dictaduras
y disfrutas las pequeñas travesuras
rutinarias de los temas más banales.
Eres, toro, un nuevo sabio cotidiano,
realista, luchador y cabezota,
tan estable cual castillo sobre el río.
Como Venus enfrentada a su Vulcano
no te asusta combatir pues la derrota
no es palabra que detenga tu bravío.
martes, 21 de diciembre de 2010
LA PERDICION
Yo soy la tentación de lo prohibido,
aquel que te desprecia y te desea.
Yo soy tu sueño erótico, la tea
que inflama tu razón y tu latido.
Yo soy el que envenena tu libido.
Naufragas en mi cuerpo, la marea
que corre entre tus piernas y serpea
buscando tu calor desinhibido.
De día soy glaciar, de noche llama.
No intentes transformarme en otra cosa
ni esperes que te busque y que te nombre.
Bañado en tu sudor soy quien te ama;
gusano que se vuelve mariposa.
Yo soy la perdición. Yo soy el hombre.
aquel que te desprecia y te desea.
Yo soy tu sueño erótico, la tea
que inflama tu razón y tu latido.
Yo soy el que envenena tu libido.
Naufragas en mi cuerpo, la marea
que corre entre tus piernas y serpea
buscando tu calor desinhibido.
De día soy glaciar, de noche llama.
No intentes transformarme en otra cosa
ni esperes que te busque y que te nombre.
Bañado en tu sudor soy quien te ama;
gusano que se vuelve mariposa.
Yo soy la perdición. Yo soy el hombre.
domingo, 12 de diciembre de 2010
LA MIRADA DEL CIEGO
Hoy ha vuelto Suleiman
a levantar su mirada.
En una mano, la espada,
en la otra mano, el Corán.
Sus huestes conquistarán
todo punto del planeta
a bomba y a metralleta
desde Suecia hasta el Perú.
¿De qué lado estarás tú
ante el fuego del profeta?
Hoy se ha rendido occidente.
Todo le importa lo mismo.
Presa del relativismo
no piensa, juzga, ni siente.
Mira el barranco de frente
sin nada que le resguarde.
Es la paciencia cobarde,
temerosa, del borrego.
Es la mirada del ciego
que ignora que se hace tarde.
La paz murió en su ataúd.
No sé si es tiempo de guerra.
Ven amigo y desentierra
el hacha de la virtud.
No temas, son multitud
en este momento oscuro
los que miran, te lo juro,
con decisión y coraje.
No dejes que te amortaje
el temor por el futuro.
Porque el mal se vuelve inmenso,
más sangriento y más demente
cuando nadie le hace frente.
Cuando observo el mundo, pienso
que occidente está indefenso
si nunca responde al jaque.
No hay nada que, al mal, aplaque.
Nada silencia la fiera
si su presa calla, espera,
y nunca pasa al ataque.
a levantar su mirada.
En una mano, la espada,
en la otra mano, el Corán.
Sus huestes conquistarán
todo punto del planeta
a bomba y a metralleta
desde Suecia hasta el Perú.
¿De qué lado estarás tú
ante el fuego del profeta?
Hoy se ha rendido occidente.
Todo le importa lo mismo.
Presa del relativismo
no piensa, juzga, ni siente.
Mira el barranco de frente
sin nada que le resguarde.
Es la paciencia cobarde,
temerosa, del borrego.
Es la mirada del ciego
que ignora que se hace tarde.
La paz murió en su ataúd.
No sé si es tiempo de guerra.
Ven amigo y desentierra
el hacha de la virtud.
No temas, son multitud
en este momento oscuro
los que miran, te lo juro,
con decisión y coraje.
No dejes que te amortaje
el temor por el futuro.
Porque el mal se vuelve inmenso,
más sangriento y más demente
cuando nadie le hace frente.
Cuando observo el mundo, pienso
que occidente está indefenso
si nunca responde al jaque.
No hay nada que, al mal, aplaque.
Nada silencia la fiera
si su presa calla, espera,
y nunca pasa al ataque.
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