domingo, 11 de septiembre de 2011

A NIHILO

Oh, fuerzas del vacío,
sirvientes de la histérica entropía,
venid, os desafío.
Mi escudo es la alegría,
la espada es de razón y fantasía.

Nihilo, dios anciano,
tan viejo que te llaman postmoderno;
despótico, inhumano.
Tu beso, frío, eterno,
envuelve a los profetas del invierno.

El ansia les obliga
a obedecer tu código agresivo.
Señor de la fatiga,
rival del mundo vivo,
exiges un suicidio colectivo.

Aparta, ser supremo,
no tienes más poder ni autoridad.
Anciano, no te temo.
Escucha mi verdad,
yo canto al ser humano en libertad.



 

sábado, 3 de septiembre de 2011

REÍD SEPULTUREROS


¡Reíd sepultureros!
Reíd con risa hueca y desdentada,
que sois los pioneros,
heraldos de la nada.
La muerte es vuestra dama enamorada.

Reíd en una orgía
de cientos de cadáveres malsanos;
en una fiesta impía,
cubiertos de gusanos
y celebrad el fin de los humanos.

Vosotros sois los siervos
del ansia destructora del olvido.
Reíd malditos cuervos,
la fosa es vuestro nido,
oh príncipes del reino prometido.

Un mundo de cenizas,
quebrado por tormentas de sulfuro,
tornados y pedrizas.
Muy cerca, os aseguro,
seréis las carcajadas del futuro.



lunes, 29 de agosto de 2011

EL DIOS DE HIELO

El dios de los océanos glaciales
de barba helada y ojos de topacio,
señor de los aludes invernales
y el frío corrosivo del espacio

observa cómo sufren los mortales
allá, en la soledad de su palacio.
Las penas y el dolor le son iguales,
su tiempo pasa mucho más despacio.

Me dicen que, aunque nunca se conmueve,
en otra vida pudo ser poeta.
Me dicen que el invierno le mató

y que, al resucitar, se volvió nieve.
Hay algo en esta historia que me inquieta:
no sé si es un soneto o si soy yo.



martes, 23 de agosto de 2011

YO TAMBIÉN

Si su sangre se ha podrido
con las lágrimas pasadas
y te llevan las pisadas
hacia el sueño del olvido.
Si nada tiene sentido
y su latido es la ruina
que te llora y te domina
en su cárcel de temores.
Si es un volcán de dolores
arráncatelo y camina.

Guárdatelo en el bolsillo.
Arrojarlo es inmaduro
que, quizás en el futuro,
no se parezca a un cuchillo.
Es cierto, que es más sencillo
doblegarse, ya lo sé.
Cuando has perdido la fe
en ti mismo, nada cuenta.
Entiendo tu muerte lenta
yo también me lo arranqué.