domingo, 30 de mayo de 2010

CONTRA LA PAZ

La paz sin libertad es cementerio
y cada sepultura la mordaza.
Construye su edificio en la amenaza
y mira con el gesto siempre serio
de un loco convenido en su criterio.
Es cuento, falsedad, hipocresía,
el beso de una amante muerta, fría,
un traje de metal, quizá de oro.
El filo de la lágrima que lloro
por tanto seguidor de la utopía.

No quieras darme paz, que no la quiero,
si tengo que pagarla con mi voz
y permitir callado la feroz
mentira que convierte el verdadero
camino de la paz en cancerbero.
No aceptaré en silencio la maldad
en nombre de la calma. ¡Despertad
de todas las canciones venenosas,
de artistas con las voces espantosas,
que quieren usurpar la libertad!


 

sábado, 29 de mayo de 2010

TERRORES NOCTURNOS

El viento se enronquece en la llanura,
se rompe en mil fragmentos cristalinos
que forman con su baile remolinos
de bordes de funesta mordedura.

El rayo es una herida, es rasgadura,
arranca los tejidos vespertinos.
Los truenos son tambores mortecinos;
las nubes, un sudario de negrura.

Funestas nubes, truenos, rayos, viento,
negruras con fragmentos de sudarios,
que rompen, muerden, hieren, son tambores.

Mas todo se disipa en el momento
que caigo entre tus brazos necesarios
y limpias con tus besos mis terrores.


 

viernes, 28 de mayo de 2010

VOLVERAS

Aunque digas que todo es un sueño,
un error, un momento sin más.
Aunque exijas que ceje mi empeño,
sólo puedo decir: volverás.

Volverás a caer como antaño,
a sentir la emoción como ayer.
Aunque temas mi sombra y mi daño
reconoce que quieres volver.

No me importa que apagues la llama,
porque siempre regresas a mí.
Volverás nuevamente a mi cama
y tus besos dirán “ya volví”.


jueves, 27 de mayo de 2010

NO TENGAIS MIEDO

A Juan Pablo II, Magno.

No temas a las piedras, ni al veneno
oscuro de la envidia, ni al destino.
No vive en soledad el peregrino
si tiene el corazón abierto y lleno.

Si pierdes la linterna en el terreno
o acaso no vislumbras el camino
avanza sin temor al torbellino.
Recuerda, la tormenta es sólo un trueno.

Quien vive la esperanza del presente,
no teme los dolores del futuro
y acepta sin angustia la partida.

Camina con la vista siempre al frente,
alegre, sin dudar, con pie seguro:
el hombre se salvó. Ganó la vida.