miércoles, 13 de agosto de 2014

EL JURAMENTO

La joven bruja de facción lobuna
alzó su voz rasposa sobre el viento.
– ¡Escúchame Lilith mi juramento
en esta noche de encarnada luna!

Clavó su daga sin sentir ninguna
pasión ni prisa en acabar el lento
manar de muerte. Disfrutó el momento
cuando alcanzó la sangre la laguna.

Quedó sin vida el perro y una mueca
sustituyó el benévolo semblante
que nunca abandonaba al animal.

La bruja grazna con su risa hueca,
malvada, sucia, negra, discordante.
– ¡Juro entregar mi corazón al mal!

domingo, 27 de julio de 2014

CONSEJOS A LA JOVEN SIRENA (AGUA)

Deja correr el agua de la fuente.
No has de beber su líquido dañino
pues la pasión es dulce remolino
que volverá frenética tu mente.

Como la lluvia, cala de repente;
forma un estanque cálido y divino.
Has de saber que fluye como el vino;
tal como vino, mana nuevamente.

Joven sirena, cuida el corazón,
no lo regales, sigue mi lección
porque el amor te arrastra en su marea.

Flota ligera, líbrate de lastres,
siempre los hombres causan los desastres.
Si te casaras, ponle una correa.



domingo, 20 de julio de 2014

SILFO ENAMORADO (AIRE)

Tus besos son simunes que elevan mi bandera.
Tus dedos la corriente que mece mi cultivo. 
La brisa de tus manos susurra que estoy vivo
y abraza mi figura en una enredadera.

Sumida en mis ciclones te tengo prisionera
pues soy el remolino que cálido y lascivo
suspira en tus entrañas cual cierzo posesivo
que avienta por las noches olor a primavera.

Dos almas que respiran siguiendo el mismo aliento
serán felices siempre, del alba hasta el ocaso.
No habrá ningún invierno que hiele su calor.

Soy silfo enamorado que bebe de tu viento
y vibra con el aire sedoso de tu paso 
y sólo se alimenta del soplo de tu amor



sábado, 3 de mayo de 2014

SONETO IMPOSIBLE

En sus catorce versos la belleza
me pides un soneto que resuma
creyéndome capaz de hacer la suma
de risa, de ternura, de pureza.

Esperas que posea la destreza
de convocar la magia con la pluma,
enhebre las palabras y consuma
un canto de esperanza y de grandeza.

No existe en mis estrofas el diamante
que brille como aurora en la pradera
tiñéndola de suaves luces claras.

Pues dime, ¿cómo quieres que levante
el verso más hermoso que existiera
si toda la hermosura la acaparas?