Grité desesperado,
lancé mi voz al cielo omnipotente,
¡Nos has abandonado!
...por mucho que lo intente
aquel a quien gritaba sigue ausente.
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viernes, 29 de abril de 2011
martes, 9 de noviembre de 2010
CRISIS DE FE
¿Y dejas, Pastor santo,
tu grey en este valle hondo, oscuro,
en soledad y llanto;
y tú, rompiendo el puro
aire, te vas al inmortal seguro? [...]
Fray Luis de León
Voy por sendas oscuras,
por estrechos senderos,
buscando entre la sombra mi camino.
Las etapas son duras,
los altos, traicioneros.
No puedo divisar aun el destino
Si fueras un amigo
y si me acompañaras
tendría aquella luz que tanto ruego.
Aquí no estás conmigo.
En estas horas raras
parece que sin Ti me encuentro ciego.
Si nos has engendrado,
en tu sabiduría,
con el alma sedienta de tu nombre,
¿por qué has determinado
con pérfida ironía
que no podamos verte hoy hecho un Hombre?
Si fuiste un Hombre antaño
¿por qué no serlo ahora?
¿Es menos necesaria tu presencia?
¿No escuchas todo el daño
que al mundo lo devora?
¿No sabes que sufrimos por tu ausencia?
Me dices sin rodeo
que siempre me mantenga
con fe y con esperanza en tu mensaje.
Olvidas que no veo
más hechos que tu arenga
y esperas que te siga en ese viaje.
Si fueses Padre bueno
y Tú nos observases
matándonos con saña y con maldad
pondrías pronto freno.
¿En dónde están tus frases,
cargadas de esperanza y de bondad?
¡Qué lejos hoy te siento,
parece que estuvieras
cubriéndote los ojos con la mano!
¡Escucha ese lamento
de voces lastimeras!
¡No dejes más que sufra el ser humano!
tu grey en este valle hondo, oscuro,
en soledad y llanto;
y tú, rompiendo el puro
aire, te vas al inmortal seguro? [...]
Fray Luis de León
Voy por sendas oscuras,
por estrechos senderos,
buscando entre la sombra mi camino.
Las etapas son duras,
los altos, traicioneros.
No puedo divisar aun el destino
Si fueras un amigo
y si me acompañaras
tendría aquella luz que tanto ruego.
Aquí no estás conmigo.
En estas horas raras
parece que sin Ti me encuentro ciego.
Si nos has engendrado,
en tu sabiduría,
con el alma sedienta de tu nombre,
¿por qué has determinado
con pérfida ironía
que no podamos verte hoy hecho un Hombre?
Si fuiste un Hombre antaño
¿por qué no serlo ahora?
¿Es menos necesaria tu presencia?
¿No escuchas todo el daño
que al mundo lo devora?
¿No sabes que sufrimos por tu ausencia?
Me dices sin rodeo
que siempre me mantenga
con fe y con esperanza en tu mensaje.
Olvidas que no veo
más hechos que tu arenga
y esperas que te siga en ese viaje.
Si fueses Padre bueno
y Tú nos observases
matándonos con saña y con maldad
pondrías pronto freno.
¿En dónde están tus frases,
cargadas de esperanza y de bondad?
¡Qué lejos hoy te siento,
parece que estuvieras
cubriéndote los ojos con la mano!
¡Escucha ese lamento
de voces lastimeras!
¡No dejes más que sufra el ser humano!
jueves, 2 de septiembre de 2010
EL ELEGIDO
Yo soy el elegido milenario,
el hombre bendecido con mil dones,
el que seducirá los corazones
con su discurso amable, humanitario.
Al acercarse el fin del calendario,
en la reunión de todas las naciones,
compartirán mi canto y mis razones;
mi rumbo urgente, bello y necesario.
Leed con atención las escrituras;
veréis mi signo en todos los gobiernos.
Temedme nuevamente, porque existo.
Abandonad al Dios de las alturas
cuando escuchéis la voz de los infiernos:
yo soy el rey del mundo, el Anticristo.
el hombre bendecido con mil dones,
el que seducirá los corazones
con su discurso amable, humanitario.
Al acercarse el fin del calendario,
en la reunión de todas las naciones,
compartirán mi canto y mis razones;
mi rumbo urgente, bello y necesario.
Leed con atención las escrituras;
veréis mi signo en todos los gobiernos.
Temedme nuevamente, porque existo.
Abandonad al Dios de las alturas
cuando escuchéis la voz de los infiernos:
yo soy el rey del mundo, el Anticristo.
domingo, 11 de julio de 2010
EL MANDAMIENTO
Un mandamiento nuevo os doy, que os améis
unos a otros como yo os he amado (Juan 13:34)
unos a otros como yo os he amado (Juan 13:34)
Nos diste un mandamiento que me obliga
a amar de corazón a mi enemigo.
Golpea mi mejilla y le maldigo;
olvido tu lección si me castiga.
Quisiera acompañarte y la fatiga
no siempre me permite andar contigo.
Derramas en mi suelo sabio trigo
que muere en la ponzoña de la ortiga.
Soy débil, necesito tu asistencia.
Mis lágrimas suplican: "ten clemencia,
vivimos la condena de no verte"
Una áspera enseñanza es tu legado
--amarnos como Tú nos has amado --
mas yo no puedo amar hasta la muerte.
jueves, 27 de mayo de 2010
NO TENGAIS MIEDO
A Juan Pablo II, Magno.
No temas a las piedras, ni al veneno
oscuro de la envidia, ni al destino.
No vive en soledad el peregrino
si tiene el corazón abierto y lleno.
Si pierdes la linterna en el terreno
o acaso no vislumbras el camino
avanza sin temor al torbellino.
Recuerda, la tormenta es sólo un trueno.
Quien vive la esperanza del presente,
no teme los dolores del futuro
y acepta sin angustia la partida.
Camina con la vista siempre al frente,
alegre, sin dudar, con pie seguro:
el hombre se salvó. Ganó la vida.
No temas a las piedras, ni al veneno
oscuro de la envidia, ni al destino.
No vive en soledad el peregrino
si tiene el corazón abierto y lleno.
Si pierdes la linterna en el terreno
o acaso no vislumbras el camino
avanza sin temor al torbellino.
Recuerda, la tormenta es sólo un trueno.
Quien vive la esperanza del presente,
no teme los dolores del futuro
y acepta sin angustia la partida.
Camina con la vista siempre al frente,
alegre, sin dudar, con pie seguro:
el hombre se salvó. Ganó la vida.
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